
Como describo en «Filosofía, así se hace», existe un tipo de crisis mental transformadora que puede ayudar a liberarnos de parte el sesgo cognitivo al que estamos sometidos. A lo largo de la historia personajes ilustres han dejado constancia, directa o indirectamente, de sus experiencias catárticas y de su posterior forma de percibir la realidad. El evento mental ha recibido multitud de nombres: iluminación, alcanzar la verdad, la realización del ser, comunión con Dios… Refiriéndose al mismo tipo de crisis que nos aleja del sufrimiento y nos lleva a la paz mental y a la sabiduría.
La imposibilidad de concebir un estado diferente de conciencia y las injerencias del pensamiento mágico en las explicaciones e interpretaciones, han tergiversado en gran medida el mensaje dado por los que han pasado por esta crisis, llegando a intrincarlo de tal manera que se ha vuelto ininteligible. Por otra parte, en occidente arrastramos una larga tradición religiosa de negación y persecución de la mística, lo que ha alejado del ideario popular y de la ciencia la posibilidad del cambio profundo en el ser humano.
La imposibilidad de concebir un estado diferente de conciencia […] ha tergiversado en gran medida el mensaje dado por los que han pasado por esta crisis.
Me gustaría examinar algún caso de iluminación en el mundo occidental, ya que me parece que este hecho se ha pasado por alto en el análisis de la obra y pensamiento de personas muy importantes e influyentes. El ejemplo más paradigmático y que por ello veo necesario describir, es el de Sócrates. Hay muchos indicios que apuntan a que Sócrates experimentó una crisis mística; frases suyas como: «La mayor bendición concedida a la humanidad es llevada a cabo mediante la locura, que es un don divino» o «Para desembarcar a la isla de la sabiduría primero hay que pasar por el océano las aflicciones» expresan con exactitud la forma en que se llega a la claridad y serenidad mental. En la alegoría de la caverna, en la que Platón relata diálogos con Sócrates, se da una explicación del cambio ocurrido y sus consecuencias: el engaño al que nuestra mente está sometida, la liberación, el intento de salvar a los habitantes de la cueva frente su rechazo y la imposibilidad de comunicarse con ellos…
Hay muchos más indicadores en el legado de Sócrates que apuntan en esta dirección: su visión de la ética, el atribuir un origen extrapersonal a su sabiduría (que describe como algo que surge a través de él independiente de su voluntad), o en su ausencia de miedo o ira… Pero tampoco quiero llevar a cabo un análisis exhaustivo, ya que ocuparía mucho espacio y lo importante no es el detallismo erudito, sino reconocer la posibilidad de que dicho cambio no sea una aberración estadística y que sea estudiado por la ciencia para que se pueda reproducir en muchos seres humanos. Al fin y al cabo, esto era lo que buscaba Sócrates.




