
Las normativización promueve la prohibición generalista y penaliza el pensamiento propio. A la hora de legislar conductas que afectan al bien común se tiende a restringir el comportamiento previendo un mal uso de la libertad. Como el ser humano suele ser egoísta e irresponsable, o carece de conocimiento para tomar decisiones adecuadas, las autoridades acotan la libertad de todos los ciudadanos, dejando en manos de los encargados de aplicar las leyes la interpretación flexible, que también suelen ser rígidos (recordemos que son humanos y por tanto…) en la aplicación. Además, una norma nunca se puede adaptar a la perfección a la realidad, ni puede prever todos los casos o sería inmensamente extensa lo que genera multitud de casos injustos. Por tanto, no puede haber ninguna norma justa de forma absoluta. Por ejemplo, hay 100 personas bebiendo alcohol en un parque, y 10 están liándola, como sucede habitualmente, se hace o existe una norma que prohíbe beber a todo el mundo.
Es un círculo vicioso: las normas fomentan la inacción mental, la inacción mental nos hace irresponsables, la irresponsabilidad provoca normas más restrictivas.
Para qué nos vamos a engañar, pensar es un lujo y las normas son fáciles de aplicar. Para la minoría que intenta actuar con lógica es muy duro ser tratados como a irresponsables por gente que no piensa y ser sometidos a normas absurdas porque hay otros que no hacen lo correcto. Es un círculo vicioso, las normas fomentan la inacción mental, lo que hace que seamos irresponsables si no hay normas, lo que lleva a crear más normas restrictivas. La tendencia general es a delegar el pensamiento moral en la norma adocenante y seguir un comportamiento gregarizado. No quiero poner ejemplos concretos, pero me gustaría leer los vuestros. Seguro que estos días que vivimos bajo un estado muy insipirador no os faltarán.